La imagen que estás viendo es un óleo sobre tabla entelada que representa a la Virgen de los Desamparados y está destinada al ático del retablo, recientemente restaurado, del convento de la Concepción (en Almonacid de Zorita) y que actualmente se encuentra en la parroquia de este mismo municipio.

Arte sacro: La Virgen de los Desamparados en Almonacid de Zorita
Aunque sabíamos que inevitablemente la contemporaneidad de la obra saldría a relucir, hemos basado, la composición, técnica y gama cromática en autores clásicos de los siglos XVI y XVII para hacerlo más acorde con la estética del retablo. Dichos artistas son:
- Juan Bautista Maíno con quien comparte imprimación, posturas de los personajes de los flancos laterales derivados de La adoración de los pastores y La resurrección (1612-1614), las vestimentas basadas en algunos personajes de La recuperación de Bahía de Todos los Santos (1634 y 1635).
- Caravaggio de quien proceden los rojos de mayor intensidad así como el paisaje que pese a ser una vista típicamente alcarreña evoca por sus tonos al Sacrificio de Isaac (1598).
- Otros artistas consultados para detalles de vestimentas u objetos han sido José de Rivera, El Greco, Alonso del Arco y para cuestiones de técnicas de manera ineludible se ha tenido en cuenta el tratado de pintura de Francisco Pacheco así como los posteriores estudios científicos realizados a la obra de Juan Bautista Maíno.
Para mayor verosimilitud, se han empleado modelos reales que aportasen personalidad y expresividad a las figuras, no obstante se ha hecho posar a estos modelos de manera independiente como se hacía en el barroco y como queda patente en la obra de Juan Bautista Maíno.
Composición del cuadro

La disposición de la Virgen como madre protectora con su manto está presente en otras advocaciones marianas como la Virgen de Illescas o la de la Merced, por ello hemos añadido una serie de detalles que indiquen más claramente de qué advocación y para qué lugar está destinado.
Como punto de partida: comenzamos con un boceto en el que se fueron perfilando los detalles, así como las posturas de algunos personajes.
Desde el fondo hacia los primeros planos apreciamos un paisaje tenuemente iluminado que corresponde con la vista panorámica del actual Almonacid de Zorita quedando la Virgen en la mitad exacta entre el convento y la iglesia como alegoría de la recuperación del retablo.
Entre las figuras y el fondo se yergue un granado como elemento simbólico del escudo de Almonacid en el que aparece su fruto y a la vez como un símbolo de resurrección y unidad en la órbita cristiana.
Llegados a la Virgen destaca el manto, que extendido tanto por ella como por su hijo deja a la vista una serie de brocados que en realidad representan el planisferio celeste del hemisferio Norte que diseñó Thomas Hood. La posición de las constelaciones indican claramente cual estaría cubriendo la figura de la Virgen que no sería otra que la constelación de Virgo.
Análisis de los desamparados que aparecen en el cuadro

De izquierda a derecha contemplamos un joven (inspirado en la pose de uno de los pastores de Maíno) que lesionado en un pie se lamenta por haber caído de sus muletas. Tras él, una joven madre llora por el niño que sostiene en sus brazos, un bebé que queda en la incertidumbre de si vive o no, representando así el sufrimiento de las madres por los hijos.
Entre esta joven y la virgen observamos a un hombre barbado que sostiene en sus brazos a otra persona desvalida. Esta escena está basada en la imagen que creó el pintor estadounidense Norman Rockwell como denuncia del racismo de los años 60 del pasado siglo XX. Rockwell a su vez se basó en la fotografía realizada por Héctor Rondón Lovera a la que tituló La ayuda del padre, y gracias a la cual ganó el premio Premio Pulitzer en 1963. De esta manera se crea una especie de genealogía del arte entre Rondón, Rockwell y esta pintura.
A los pies de la virgen observamos un esclavo que lejos de ser un cautivo con grilletes que alguien pudiera liberar está sencillamente cargado de cadenas como referencia a tantas escenas en las que este elemento ha servido de símbolo de penitencia, lo vemos, por ejemplo, en narraciones como la de Teodosio Goñi, en el santuario de Aralar. Y viene a representar la protección de la virgen incluso a esas personas que sufren por lo que nos esclaviza.
A la derecha nos encontramos a un joven sembrador, el único que alza la mirada a la virgen y cuyas manos vacías auguran una triste cosecha para el año siguiente. Sin embargo es el único que sonríe confiando en la Virgen que ilumina su rostro.
Inmediatamente después un niño consuela a su madre que llorando se cubre el rostro. Si antes veíamos llorar a una madre por su hijo, aquí intuimos la escena simétrica de un niño de corta edad tratando de evitar el sufrimiento de su madre como una correspondencia de piedad entre madres e hijos.
Por último, un anciano desvalido queda arrinconado como símbolo del abandono en la vejez. Esta pose basada en una de las figuras de Maíno, es una alusión a la situación de desamparo que sufren muchos ancianos convirtiéndoles en objeto de protección de la Virgen. A su lado reposan unos libros sobre los que se apoya, siendo estos un símbolo de sabiduría y conocimiento claves para el resto de los personajes.
Los libros, a pesar de estar basados en los volúmenes del archivo parroquial de Almonacid, han sido titulados con otras palabras claves.

El primero contiene la fecha de finalización de la obra como paso inexorable del tiempo, el segundo y el quinto son el título de La relación de casos notables, escrito por el ilustre Matías Escudero (natural de Almonacid). Dicha obra recopila todo tipo de noticias tocantes a Almonacid y entre las cuales sin duda hubiese estado esta de la recuperación del retablo.
El tercer tomo es la carta de San Pablo a los Corintios concretamente el capítulo dedicado a la caridad. Por último, el cuarto es una referencia al padre Juan Gilabert Jofré quien en 1409 dio origen al culto por la Virgen de los Desamparados en la ciudad de Valencia. Siendo el símbolo de la hermandad de Almonacid el que concluye las grafías de estos libros.




