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El San Miguel de Aralar de Madrid

En muchas ocasiones, las piezas museísticas, incluso de culto como la que hoy nos ocupa, son tan interesantes por sí mismas como por la interpretación que se les da. El caso más sencillo es el de los megalitos, los cuales han sido entendidos a lo largo de la historia de las más diversas formas.

-En los cómic de Asterix al alineamiento megalítico de Carnac se le da una explicación tan profana como la avaricia Ordenalfabetix del pescadero la aldea gala.
En los cómic de Asterix al alineamiento megalítico de Carnac se le da una explicación tan profana como la avaricia Ordenalfabetix del pescadero la aldea gala.

En tiempos medievales se les vinculaba con el mago Merlín o los gigantes, mientras que en nuestros días los más fantasiosos los unen a los extraterrestres. Y algo así es lo que sucede con un objeto custodiado en una iglesia madrileña, un templo situado en el número 10 de la calle Eduardo Dato. Efectivamente, si conocen el barrio de Chamberí seguramente estén pensando en San Fermín de los Navarros.
Alli nos dirigimos en esta ocasión para hablar de una talla curiosa como pocas, y es que si algún santo es venerado en las cumbres de Navarra ese es San Miguel. El arcángel por excelencia en aquellas tierras es San Miguel, que cuenta con una magnífica ermita conocida como San Miguel de Aralar.

Iglesia de San Fermín de los navarros, contiene una réplica de San Miguel de Aralar
Iglesia de San Fermín de los navarros, contiene una réplica de San Miguel de Aralar. Está en el nº 10 del Paseo de Eduardo Dato de Madrid (España). Es Iglesia, convento y residencia de la Real Congregación de San Fermín de los Navarros. Edificio Neo-Mudéjar proyectado en 1886 por Eugenio Jiménez Corera and Carlos Velasco Peinado, y construido de 1886 a 1890.

Curiosamente la advocación con la que allí se le rinde culto es la de San Miguel in excelsis, en la que se le representa sosteniendo la cruz sobre su cabeza. Sin embargo lo que más ha llamado la atención de la iconografía de este santo es la aparente «escafandra» en la que parece guarecerse.
Como la imagen representa la aparición del arcángel sobre el monte en el que se alza su ermita, hay quien tirando de fantasía ha vinculado este peculiar aspecto con los astronautas (y por ende con los extraterrestres) dando a entender que en realidad la aparición no fue la de un santo si no la de un alienígena cuyo peculiar aspecto quedó plasmado en la iconografía.
Para empezar, las apariciones milagrosas no son objeto de estudio histórico y por lo tanto cualquier conjetura se quedaría en el terreno de la fe, Y además hay un aspecto clave en todo esto, y es que iconográficamente la figura no es tan rara como parece.

Tres versiones de San Miguel de Aralar La original, la que se conserva en la ermita de Aralar y la madrileña
Tres versiones de San Miguel de Aralar La original, la que se conserva en la ermita de Aralar y la madrileña.

Siempre se habla que la imagen actual obedece a una restauración llevada a cabo con la talla en 1756, sin embargo bien es cierto que aparece ya con ese aspecto «astronáutico» en un capitel de la iglesia de La Purificación en el municipio navarro de Berrioplano datado entre los siglos XII y XIII.

Como esa representación es tan antigua… los defensores de la teoría alienígena sostienen que ese aspecto es el que desde el principio tendría la imagen, sin embargo se olvidan de varios factores. Para empezar la talla es una escultura-relicario como otras tantas de las repartidas en los conventos, iglesias y catedrales españolas.

Esta modalidad escultórica sirve al mismo tiempo de objeto de culto y como contenedor de reliquias, en el caso de San Miguel de Aralar, la cruz guarda una reliquia consistente en  astillas de la cruz de cristo. Aún así ¿Qué sentido tiene esa especie de traje de buzo? ¿Porqué la cara del arcángel se ve mediante una especie de ventanita?

La respuesta vuelve a estar en los libros, el padre Francisco García de Palacios, reconoce que ya en el siglo XVI la imagen estaba cubierto de un ornamento de plata que protegía la imagen original labrada en madera. De hecho, reconoce en su obra apropósito de San Miguel de Aralar que desde tiempos inmemoriales la imagen original esta guarecida en esa especie de carcasa metálica para proteger el dañado estado de, brazos, alas y cuerpo. Dándose a entender que solamente la cabeza es lo medianamente conservado como para ser visible.

Es decir, que la talla original es de madera pero que desde hace siglos se protege por una cubierta metálica que dejaría el rostro visible. Algo que tampoco es frecuente pero no nuevo dentro del mudo de la imaginería puesto que si rememoramos otros ejemplos nos daremos cuenta que vírgenes como la de los Llanos en Albacete también guardaba en su interior un trozo de la escultura original de la que surgió el culto.

Es decir, que la única peculiaridad que tiene San Miguel de Aralar es que aúna el ser un relicario y un contenedor de una antigua efigie del santo.

¿Lo demás…? Anhelos de la imaginación.

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