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Un libro de profecías mayas en Madrid

Los libros son también auténticas piezas de museo. Incunables, manuscritos o ediciones sumamente extrañas convierten a estos objetos en tesoros para toda la humanidad.

Dado su enorme valor, el códice maya expuesto en el Museo de América es un facsímil ya que el original está en una cámara acorazada
Dado su enorme valor, el códice maya expuesto en el Museo de América es un facsímil ya que el original está en una cámara acorazada

La ciudad de Madrid cuenta con buenos ejemplos, desde los manuscritos de Leonardo Da Vinci, conservados en la Biblioteca Nacional, a una de las poquísimas primeras ediciones del Quijote custodiada por la familia de Alba en el Palacio de Liria.

Pero si quisiéramos hablar de libros realmente especiales, tendríamos que ir al siempre inagotable Museo de América. Este fastuoso templo del saber, guarda en sus vitrinas tal cantidad de tesoros, que se necesitaría toda una vida para saborear mínimamente el valor de sus piezas.  Por ello hoy nos centraremos solo en una, el maravilloso Códice Trocortesiano.

Este libro es uno de los cuatro únicos libros mayas conservado en todo el mundo. Solo México, Paris y Dresde comparten con Madrid la suerte de tener uno. Además de ese privilegio, el llamado Códice de Madrid, tiene también la peculiaridad de ser un libro mágico.
Antes de adentrarnos en su contenido veamos en qué consiste: Este volumen tiene una encuadernación muy distinta a la habitual, puesto que son en dos pliegos, el primero y más antiguo mide  238,50 cm y es conocido como Códice Cortesiano (en honor a Hernán Cortés) y el segundo;  encontrado en el siglo XIX , mide 416,50 cm. fue llamado Códice Troano (por su descubridor Juan Tro y Ortolano).

La suma del el Códice Troano y el Códice Cortesiano dan lugar al Códice Trocortesiano que alcanza la friolera de 6,82 metros de largo.  Esa larguísima tira, que utilizaron como soporte, no es exactamente papel sino que es está realizado con fibras vegetales provenientes de cactus como el maguey, el agave o la pita, aglutinado con coma natural y recubierto de un ligero estuco de cal.

Así comienza el Códice Trocortesiano cuyo visionado completo lo podemos disfrutar gracias a la web estatal httpceres.mcu.es
Así comienza el Códice Trocortesiano cuyo visionado completo lo podemos disfrutar gracias a la web estatal httpceres.mcu.es

Para darle el formato de libro, los antiguos mayas doblaron esa larga tira a modo de biombo, en fragmentos de  12,2 de ancho y 22,6 centímetros de alto lo que termina componiendo un total de 112 páginas semejante a un librito de bolsillo de nuestros días, eso sí, su contenido es fascinante.

Está datado en época maya y dentro del periodo postclásico tardío, es decir que lo podríamos enclavar entre los años 1250 y 1500 d.C. aunque hay estudios que lo postergan algo más, en cualquier caso lo singular de lo que nos narra es su carácter adivinatorio.

Aunque sería largo de explicar, en los almanaques mayas o augurios para vaticinar el futuro se encontraba un sistema llamado la cuenta de los días, o sencillamente Tzolkin. Este método organizaba el tiempo en ciclos sagrados de 260 días que a su vez se subdividía en veinte ciclos de trece días.

El sentido de esta organización no está del todo clara, hay quien lo relaciona con los periodos de gestación humana, con el calendario venusino… en definitiva todo un misterio. Lo que sí se sabe con seguridad es que este orden de los días asignaba a ciertas fechas determinados nombres y números a partir de los cuales se hacían los vaticinios.

Si seguimos la cuenta en vertical apreciamos los ciclos de trece días dentro del sistema Tzolkin
Si seguimos la cuenta en vertical apreciamos los ciclos de trece días dentro del sistema Tzolkin

A partir de aquí hay que ser un verdadero mayista o mayologo (especialista en el estudio de la cultura maya) para apreciar el contenido, pero para no dejaros con la miel en los labios os cuento un caso de profecías mayas muy vinculado a nuestra ciudad.

En la céntrica plaza de Colón, podemos disfrutar del monumento que hizo el escultor Joaquin Vaquero Turcios en homenaje al descubrimiento de América, pues bien, en la parte norte del monumento aparece una inscripción que alude a uno de estos libros proféticos, el Chilam Balam de Chumayel, que dice así:

«A la distancia de un grito. A la distancia de una jornada están ya. ¡Oh padre! Recibid a vuestros huéspedes, los del oriente, los hombres barbados, que traen la señal de Ku la Deidad.»

Lo asombroso de esta profecía es que es anterior a la llegada de los españoles a América.

¿Cómo entonces hablaban los mayas de hombres barbados venidos por el Este? ¿Qué otros secretos albergará el Códice Trocortesiano?. Desde luego motivos para visitarlo en el Museo de América no nos faltan.

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